No sé si alguna vez se lo habían preguntado, pero es muy
importante que como futuros docentes tengamos claro cuál es nuestro credo. Por
lo cual, considero necesario tener en claro cuáles son aquellos aspectos en los
que creo y sostengo como profesional en educación, cuál es mi idea y cómo
concibo la educación.
La educación es un proceso que se lleva a cabo constantemente, pues somos seres aprendientes, es decir todos los días aprendemos algo diferente a través de las experiencias en el diario vivir. Por lo tanto, la escuela como institución sería una forma más dentro de las que ya tenemos.
Dewey, considera que “Siendo la educación un proceso social, la escuela es simplemente aquella forma de vida en comunidad en la que se han concentrado todos los medios más eficaces para llevar al niño a participar en los recursos heredados de la raza y a utilizar sus propias capacidades para fines sociales”. Eso significa, que la educación debe estar relacionada a las vivencias y experiencias del estudiante en su diario vivir en el hogar, la comunidad, el ambiente y todo aquello que lo rodea. Es por ello que Dewey considera la escuela como una continuidad de la educación ya obtenida por el niño.
Y es que cuando los estudiantes aprenden a través de experiencias vividas, el aprendizaje se vuelve más significativo y más interesante para los estudiantes. El aprendizaje por medio de experiencias reales de la vida diaria según los intereses de los estudiantes, fomenta su participación dentro del aula y hace que los estudiantes se sientan motivados por aprender.
Por lo tanto, como futuros docentes debemos potenciar a nuestros estudiantes a dar un paso adelante, conocer sus intereses y desarrollar entornos estimulantes para el aprendizaje, lo cual contribuirá al desarrollo del aprendizaje en nuestros estudiantes.
Quizá
anteriormente hemos escuchado el término y hemos oído al respecto pero no
estamos bien empapados en qué consiste y qué es lo que se pretende con este
proyecto de ley. Bueno, según lo poco que he comentado con amistades del área
de educación y lo que he leído al respecto, la educación dual es una
alternativa que combina la teoría con la práctica. ¿Y eso qué significa?
Significa que los estudiantes tendrán la oportunidad de desarrollar prácticas
laborales fuera de la institución (empresas) después de haber estudiado la
teoría. ¿Y que se pretende con la implementación de este proyecto? Lo que se
pretende con este proyecto en nuestro país es el fortalecimiento de nuestro
sistema educativo y una inserción laboral de los jóvenes estudiantes en el
ámbito laboral. Sin embargo, este tema ha tenido mucha controversia, pues
algunos piensan que podría traer graves consecuencias; por ejemplo, que las
empresas no respeten los derechos laborales de los estudiantes y se aprovechen
de esta modalidad. Además, el proyecto también pretende que al terminar la
práctica los estudiantes puedan insertarse al mundo laboral y es en dicho punto
donde algunas personas no están de acuerdo porque se dice que eso podría
incentivar que muchos estudiantes se emocionen y no continúen sus estudios
superiores en una universidad, por el hecho de que se le ofreció un trabajo que
más adelante no se sabrá que podrá pasar (pues no se sabe si les van a ofrecer
alguna garantía).
En mi
opinión personal, este proyecto tiene sus pros y sus contras. Pues de cierto
modo, sería una forma de probar algo nuevo en la educación (cosa que hemos
anhelado en años, ya que la educación necesita un nuevo rumbo) y pues no
sabemos si tal vez a través de este proyecto sea una de las formas para poderlo
alcanzar. Por lo cual, me siento muy neutral en cuanto a este tema, pues
sería una opción para cambiar el rumbo de la educación y experimentar nuevas
modalidades. No obstante, estaría de acuerdo si este se aplica bajo cierta
modalidad y precauciones, pues no sea que impulsemos a nuestros estudiantes a
situaciones laborales desfavorables, o a desmotivarse para luego seguir
estudiando.
Considero, que aun sí. Como sabemos el panorama educativo es desolador, es tal el desprestigio de la profesión que a muchas personas les resulta ingenuo pensar en ser educador. Sin embargo, educar va más allá de hacer planeamientos, de enseñar y aprender., de ir a dar clases diariamente, va más allá de un salario (que es algo justo). Cada etapa de la educación necesita de la pedagogía del placer y la ternura, que es darle un sentido humanístico a acto de educar, por lo cual todo lo que hagamos como profesores debe ser desde la pedagogía del placer y la ternura.
Amor, placer, ternura y educación tiene que ver con ser seres humanos creativos, innovadores, transformadores, es llegar a ser el tipo de ser humano que anhelamos ser, como nos gustaría que nos recuerden nuestros alumnos como profesores. Por lo cual, es importante hacer un esfuerzo para devolver de verdad a la educación su encanto, porque en ello está en juego la auto-valoración del profesorado.
Si hay un reencantamiento de la educación, podríamos tener una sociedad aprendiente interesada por tener nuevas experiencias de aprendizaje. Debemos conocer e implementar nuevas herramientas tecnológicas las cuales nos permiten desarrollar diversos ambientes de aprendizaje y conocimiento en un contexto de innovación. Hugo Assmann en su libro El Placer y la ternura en la Educación nos dice que “Los procesos cognitivos y vitales descubren su lugar de encuentro, marcado desde siempre en lo que es el centro de la vida, como proceso de auto organización… la vida se quiere seguir siendo vida, la vida que se gusta y se ama, y anhela ampliarse en más vida”.
La vida se gusta y se ama y se desea cuando es placentera, y si la sociedad es aprendiente, queremos una educación placentera que deje atrás la educación tradicional, tan rígida y memorística, para lo cual los cambios en la educación deben estar ligados al placer. Una educación placentera significa que cuando estamos aprendiendo nos sentimos felices, que cuando enseñamos lo hacemos con alegría, donde las actividades de la clase nos motivan al conocimiento y al aprendizaje, nos gusta, nos hace felices y nos divierte. Esta satisfacción nos lleva al placer por hacer las cosas excelentes, por actuar, por crear, innovar, y experimentar.
Es por ello que educar va más allá de planeamientos, educar es amar, donde hago que mis estudiantes sientan placer de estar en la clase, donde el conocimiento, la práctica, la resiliencia, nos prepara para ser seres humanos nuevos, pensantes, críticos, donde la creatividad y la ternura sean necesidades vitales de los sueños de la felicidad individual y social.
Lo que la teoría del placer y la ternura nos dice es que el ambiente pedagógico tiene que ser un lugar de fascinación e inventiva. Necesitamos introducir el placer en la educación, ya que si está ausente, el aprendizaje se convierte en un proceso instructivo (informar e instruir saberes ya instrucción formativa, la reinvención y construcción personalizada del acumulados). Pero la experiencia del aprendizaje implica además de la que hace énfasis en enseñanza y producción de experiencias de aprendizaje, conocimiento y en eso el placer representa una dimensión clave. La educación resulta fascinante y se saborea.
Hay muchos factores que
influyen en la deserción escolar. Como futuros profesores es importante que
pensemos por qué un estudiante decide abandonar sus estudios. ¿Qué los lleva a
tomar la decisión de no seguir sus estudios si soñaba con ser doctor, una
enfermera, un ingeniero? ¿Cuáles son las razones que le hace renunciar a esos
sueños? La deserción escolar no es una decisión que se toma de la noche a la
mañana, ni tampoco es una decisión que se toma porque si y ya, sino que está
ligada a ciertos factores tanto económicos, familiares, emocionales, entre
otros. Como se mencionó en el taller de los compañeros sobre la deserción
escolar, una de las principales causas por las que los estudiantes han tomado
la decisión de dejar de estudiar es sentirse desmotivados, y es que muchos
estudiantes no se sienten a gusto en el ambiente de aprendizaje en el que se
encuentran.
Es de gran importancia que como profesores motivemos día con día a nuestros estudiantes para así desarrollar un ambiente de aprendizaje seguro, cómodo y placentero, pues quizás somos los únicos que le podemos dar esa motivación. Además, una buena relación entre estudiantes y profesor puede lograr que estos sientan el deseo de estar en nuestro salón de clases.
Por otro lado, debemos cuestionarnos el por qué nuestros estudiantes no quieren ir a clases, o por qué decidieron no volver más, ya que muchas veces se juzga sin antes saber. Y es que otro de los factores que influyen en la deserción escolar son los problemas económicos, pues muchas veces los estudiantes se desmotivan y optan por no seguir estudiando debido a la falta de dinero para poder comprar sus folletos, sus tenis de educación física, su camiseta, su flauta, entre otros. Muchos incluso deciden abandonar para así empezar a trabajar en lo que sea y poder ayudar a sus padres con los gastos del hogar, incluso cuando muchos no quieren dejar sus estudios.
Son
muchos los factores que se pueden mencionar que conllevan a la deserción
escolar, podemos pensar que una de ellas podría ser la baja autoestima de un
estudiante o su inseguridad. En algunas ocasiones cuando un estudiante no tiene
un rendimiento escolar alto tiende a subestimar sus capacidades y piensan que
no son capaces de tener éxito escolar. Por otra parte, se puede mencionar el
acoso escolar, la apatía y falta de motivación familiar, la falta de
orientación y ayuda por parte de la institución educativa.
Muchos estudiantes están perdiendo el interés y el deseo por sus estudios y se conforman con lo poco que ganan en sus primeros trabajos en los cuales muchas veces les explotan y no les pagan un salario justo.
¿Qué más podemos hacer como docentes para evitar que nuestros estudiantes opten por dejar sus estudios?